Boehringer Ingelheim organizó en las oficinas de la empresa farmacéutica en Santiago un conversatorio que reunió a profesionales veterinarios del sector porcino para abordar uno de los desafíos sanitarios más relevantes de la producción actual, el manejo de la influenza porcina y su interacción con el complejo respiratorio porcino. La jornada contó con la participación de dos voces de alto perfil, con miradas complementarias desde la investigación global y la producción local.
La Dra. Monserrat Torremorell, investigadora internacional en sanidad porcina y referente en epidemiología y control de influenza porcina, participó de forma remota junto a integrantes de su equipo de investigación. Durante su presentación, abordó las características únicas del virus de la influenza que dificultan su control, destacando su capacidad de mutar, reagrupar cepas entre distintas especies y circular de forma silenciosa en las granjas. Uno de los datos más relevantes expuestos fue que, en poblaciones sin inmunidad previa, el virus se disemina rápidamente, ya que un solo animal infeccioso puede contagiar a más de diez cerdos. Además, subrayó que la influenza es una de las principales razones del uso de antibióticos en producción porcina y que su control —mediante vacunación estratégica y diagnóstico oportuno— impacta directamente en la rentabilidad del plantel y en la salud pública.

Por su parte, la Dra. Macarena Cortez, médico veterinario de Agrosuper y especialista en manejo sanitario respiratorio en unidades productivas de Chile, compartió la experiencia práctica de la empresa en el control sanitario respiratorio de sus granjas. Explicó que el punto de partida es el monitoreo previo a la vacunación. A través de la toma de muestras del plantel, buscan identificar con anticipación el virus circulante, lo que les permite seleccionar una vacuna que funcione efectivamente como herramienta preventiva frente a la cepa presente. El objetivo final es claro: destetar animales negativos o con baja carga viral, minimizando así el impacto de la influenza sobre la salud animal y la producción. Esta estrategia se complementa con capacitación constante del personal y con estrictas normas de bioseguridad, orientadas a reducir el riesgo de transmisión del virus desde las personas hacia los animales.
Chile, que cuenta con la ventaja sanitaria de haber erradicado el PRRS, tiene hoy las condiciones para orientar mayores esfuerzos hacia el control de la influenza. Instancias como esta, que conectan ciencia internacional con experiencia productiva local, son clave para que los profesionales del sector tomen decisiones más informadas en beneficio de la salud animal, el uso responsable de antibióticos y la rentabilidad de las granjas.
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